martes, 13 de abril de 2010

Cuando Dreamworks se deja de animales coolface

Resulta que entonces produce buenas pelis de animación. Y Cómo entrenar a tu dragón es un claro ejemplo. Un flin que desde luego no es el colmo de la originalidad, no es una de Pixar ni ná, pero no lo pretende, y eso le favorece, logrando así salir una peli de aventuras que, aunque predecible sea, está hecha con mucho cariño y agrada enormemente.

El argumento gira en torno a una aldea vikinga que es constantemente asediada por dragones. Ahí para hacerte un hombre tienes que cargarte dragones, y eso es lo que pretende el chaval más inútil que siempre la caga en los ataques. Pero un día, consigue golpear de potra a un dragón que es considerado lo más peligroso y que nadie ha visto nunca. Pero cuando lo encuentra por el bosque cercano atrapado y herido, no puede rematarlo. En su lugar lo libera, y gradualmente va aprendiendo cosas de él y del resto de los dragones. Y hasta aquí puedo leer del argumento.

Una peli frenética, animada genialmente, con una historia resultona que aunque dirigida a los niños, a los cuales supongo que encandilará, todo público podrá disfrutar. Y es que estas son las pelis que hacen a uno volver a ser niño sin tener que dar drojas en la puerta de un cole. Porque una animación tan cuidada, un guion escrito con cariño y un dragón coprotagonista tan molón sin que tenga que decir una sola palabra es una combinación perfecta para la magia, y sobre todo si está protagonizado todo por vikingos. Y dragones. Y más vikingos más barbudos y más dragones. Y alguna oveja. Y es una peli de aventuras. De verdad de la buena. Y de las buenas.

¿Y qué más necesita una película para ser buena? Porque esta lo tiene, te hace disfrutar durante poco más de hora y media, y apenas tiene alguna chorrada sin gracia. No recuerdo chistes de pedos, salidas humorísticas en el momento menos oportuno (quizá una o dos si acaso y gracias) ni cosas por el estilo, sino más bien un humor entrañable, unos puntos muy buenos y algún toque friki que siempre se agradece enormemente. De hecho, ni siquiera detecté alguna voz famoseta de turno horrible que hiciera desangrarse a los oídos. Y eso ya es otro punto a favor.

Yo sólo diré que algunos momentos tan bonicos en lo que se refiere a escenas de paisajes, un argumento cuidado aunque como ya he dicho pues previsible, y una banda sonora de órdago cortesía de John Powell que madre mía qué grandiosamente buena que es, y un puñado de vikingos, son los ingredientes necesarios para que yo pueda disfrutar en una sala de cine, y no solo eso sino poder recordar después la peli como algo que no puedo hacer más que recomendar como salto en calidad del cine de la Dreamworks que parecía en caída pero que con la homenajetiva y divertida Monstruos contra Alienígenas y esta, están encarrilando un buen camino que llevaban con filmes como Shrek o Antz. Este es el camino, sí señor, y yo ahora tengo ganas de ver Megamind (u Oobermind, o como sea que se llama al final).

Por cierto, el 3D bastante bien integrado, no es de estos borroso y horrible, sino que se aprecian mejor los elementos con una profundidad y sí, hay algún momentico de tirar cosas al espectador, que se vea que impresiona y molan del todo.