Hace ya algo de tiempo salió el Bayonetta, juego perteneciente al género que llaman hack 'n' slash, o como es más correcto decirlo, juego de reventar a espadazos y tiros a todos los malditos bichos que se te pongan por medio. Un género totalmente antiestrés, adrenalínico y divertidísimo cuando sale bien, lo malo es que repetitivo si se hace mal y más aún con tanto juego del mismo estilo con el auge del género gracias a los Devil May Cry y God of War que son los más importantes representantes.
El caso es que este juego, antes de salir en enero por estas tierras, tuvo una publicidad de órdago, con todas las críticas alabándolo como nueva joyica del género y todo eso, un soplo de aire fresco y blablabla. La cosa es: ¿merecía estas alabanzas? Así que lo jugué, y como es de un género en el que uno se lo pule entre bandeja de nachos, gaseosa y cinta de grandes éxitos de Rush, pues decidí de alquilarlo para hacer una semanita intensiva de juego. Y lo cierto es que volvería a alquilarlo, y si estuviera barato (y no tuviera ya pendientes los Bioshock, el Mass Effect 2 y algúna joyita perdida por ahí a lo Silent Hill 5 o Resident Evil 5), hasta me animaría a comprarlo, porque el juego bueno es un rato, y encima es rejugable y completo.








